Marie y Pierre Curie, trabajando en un modesto laboratorio en París, extrajeron meticulosamente radio de la pechblenda, un logro que les valió Premios Nobel y transformó el tratamiento del cáncer. Su investigación reveló los peligros de los materiales radiactivos, riesgos que persisten en la actualidad. Debido a esta radiactividad persistente, todos los objetos que tocaron, incluyendo sus cuadernos y herramientas, se guardan en cajas forradas de plomo. Esta medida de seguridad extrema protege a quienes manipulan estos objetos históricos, preservando al mismo tiempo un legado científico invaluable. Su trabajo pionero continúa inspirando a científicos e innovadores médicos a nivel mundial. El legado de los Curie es un testimonio del poder del descubrimiento científico y la importancia de la precaución ante lo desconocido.