Un tribunal superior malayo rechazó la solicitud de un interdicto presentada por el hijo y el cuñado de Jamal, quienes reclamaban derechos de propiedad sobre una vivienda. Esta decisión allana el camino para la subasta de la propiedad, programada para el 22 de junio. Los demandantes argumentaban tener un interés legítimo en la propiedad, buscando evitar su venta. El tribunal consideró que sus argumentos no eran suficientes para detener el proceso de remate. La subasta procederá según lo previsto, a menos que se presenten nuevas apelaciones o se obtenga una orden judicial que lo impida. El caso ha generado atención pública debido a la figura de Jamal y las disputas sobre la propiedad.