Un juez holandés ha prohibido a un hombre de Lelystad acercarse a la vivienda de sus padres durante los próximos dos años. La decisión judicial responde a una solicitud de los padres, quienes se sentían amenazados y preocupados por la implicación de su hijo en diversos incidentes violentos en las cercanías de su hogar. El hombre, con antecedentes de adicción y presunta vinculación con actividades criminales, fue desalojado de la vivienda familiar hace tres años, pero continuó frecuentando la zona. Entre los incidentes se incluyen daños a la propiedad, agresiones a un hermano y la presunta posesión de un arma de fuego. Recientemente, fue detenido por un tiroteo y se le vincula a una explosión que obligó a la familia a abandonar temporalmente su hogar. La vivienda fue clausurada por las autoridades y la compañía de vivienda consideró rescindir el contrato de alquiler. El juez impuso además una multa de 500 euros por cada infracción, con un máximo de 5.000 euros.
