Relojes chinos de imitación, con precios de apenas unos pocos euros, están ganando popularidad en el mercado internacional. Estos productos copian el diseño de marcas de lujo como Rolex, Patek Philippe y Audemars Piguet, aunque evitan reproducir sus logotipos. La industria relojera suiza ha expresado su preocupación por esta competencia desleal. La estética de los relojes de alta gama es replicada con gran fidelidad, ofreciendo una alternativa económica a los consumidores. El fenómeno plantea interrogantes sobre la protección de la propiedad intelectual y el impacto en las marcas originales. La creciente presencia de estas réplicas amenaza la reputación y las ventas de los fabricantes suizos. Se espera que la situación genere debates sobre la regulación del mercado y la lucha contra la falsificación.