Costa Rica enfrenta la necesidad de modernizar su infraestructura eléctrica, incluyendo la implementación de redes inteligentes, sistemas de almacenamiento de energía y generación distribuida. A pesar del consenso sobre la modernización, existe controversia sobre la forma de llevarla a cabo. Expertos coinciden en que cualquier reforma debe priorizar la protección del interés público. Se cuestiona si las propuestas actuales priorizan la experimentación sobre la estabilidad y el beneficio ciudadano. La discusión se centra en encontrar un equilibrio entre la innovación tecnológica y la garantía de un servicio eléctrico confiable y accesible para todos los costarricenses. El debate continúa abierto, buscando un camino que asegure un futuro energético sostenible y equitativo para el país.