Costa Rica experimenta un crecimiento económico que no se traduce en mejoras en el empleo ni en las finanzas públicas. A pesar de la actividad económica, las empresas no están aumentando significativamente su contratación de personal. Esta situación también se refleja en la recaudación de impuestos, que no ha experimentado un incremento proporcional al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Analistas describen este fenómeno como una desconexión entre el crecimiento económico y el bienestar general de la población. La falta de creación de empleo y el estancamiento fiscal generan preocupación sobre la sostenibilidad del modelo económico actual. Este escenario plantea interrogantes sobre la distribución de los beneficios del crecimiento y la necesidad de políticas que promuevan una mayor inclusión social y fiscal. La situación actual contrasta con la dinámica habitual en economías en expansión, donde el crecimiento suele ir acompañado de mejoras en diversos indicadores sociales y económicos.