El brote de Ébola en el este de la República Democrática del Congo ha alcanzado una cifra trágica de más de 2000 muertes, con 4381 casos confirmados. La enfermedad se está propagando a un ritmo sin precedentes, superando la velocidad de respuesta de las autoridades sanitarias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que el virus circulaba en el país desde febrero, meses antes de la declaración oficial de la epidemia en mayo. Los diagnósticos iniciales erróneos de malaria y fiebre tifoidea dificultaron la contención temprana del virus. La situación se agrava por conflictos armados, sistemas de salud sobrecargados y la difusión de desinformación sobre la existencia del Ébola, lo que impide el aislamiento de pacientes y el rastreo de contactos. Esta epidemia es la segunda más grande registrada, solo superada por el brote en África Occidental entre 2014 y 2016, y se complica por la presencia de una variante rara para la cual no existe vacuna ni tratamiento.