Psicólogos advierten que frases aparentemente inofensivas dirigidas a niños antes de comenzar la escuela pueden generar ansiedad en lugar de calma. Comentarios como “Ya eres grande, ¿cómo puedes tener miedo?” o “No hay razón para estar nervioso” invalidan los sentimientos del niño. Estas expresiones implican que sus emociones son ilógicas, dificultando que el niño las procese adecuadamente. Los expertos explican que es crucial reconocer y validar las emociones del niño, en lugar de minimizarlas. Ofrecer apoyo y comprensión es más efectivo que intentar convencer al niño de que no debe sentirse de cierta manera. En cambio, se recomienda fomentar la expresión de sus miedos y preocupaciones, facilitando así una transición más saludable a la escuela. El objetivo es ayudar al niño a desarrollar estrategias para manejar sus emociones, no suprimirlas.

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