La Comisión de la Verdad (JEP) ha revelado que la política de erradicación de cultivos ilícitos mediante fumigaciones con glifosato en Colombia ha reproducido y exacerbado el racismo estructural e institucional existente en el país. El informe de la JEP señala que esta política ha seguido patrones históricos de exclusión, afectando desproporcionadamente a comunidades étnicas y campesinas. Se evidencia una correlación entre la implementación de estas fumigaciones y la marginación de estas poblaciones. La JEP subraya que el uso del glifosato no solo impactó la salud y el medio ambiente, sino que también profundizó las desigualdades raciales preexistentes. La decisión de fumigar, según la JEP, no consideró adecuadamente las particularidades culturales y territoriales de las comunidades afectadas. Este hallazgo pone de manifiesto la necesidad de abordar las raíces estructurales del racismo en las políticas públicas colombianas.
