El reciente viaje a Corea del Sur del canciller chino Wang Yi concluyó el viernes sin el apoyo de Beijing a las propuestas de Seúl para conversaciones de paz multipartitas con Corea del Norte. La visita de dos días, que siguió a la de Xi Jinping a Pyongyang en junio, coincidió con la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de reducir los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur y buscar más diálogos con el Norte. Esta falta de respaldo fue interpretada por analistas como un revés para las esperanzas de Seúl de avanzar en el diálogo con Pyongyang. Corea del Norte, por su parte, respondió con el lanzamiento de más de diez misiles balísticos de corto alcance. El gesto chino se percibe como una falta de compromiso con la seguridad de la península coreana y un alineamiento tácito con las posturas norcoreanas. El viaje de Wang Yi subraya la creciente complejidad de las relaciones diplomáticas en la región. La situación plantea interrogantes sobre el futuro de la desnuclearización y la estabilidad en el noreste asiático.

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