Un nuevo análisis revela un cambio significativo en la postura de China frente a Occidente, pasando de la mera disidencia a la capacidad de ejercer influencia estratégica. El libro “China Puede Decir No”, publicado en 1996, anticipó este cambio, marcando un punto de inflexión hacia un nacionalismo económico. Actualmente, Pekín cuenta con una posición dominante en las cadenas de suministro globales, minerales de tierras raras y tecnologías verdes clave, lo que le otorga una palanca considerable. Esta fortaleza económica se manifiesta en respuestas contundentes a las críticas occidentales y en la implementación de medidas de defensa de sus intereses. El ascenso de China implica un desafío al orden mundial establecido y una creciente autonomía en la escena internacional. La confianza del país asiático se consolida a medida que amplía su influencia económica y tecnológica. Este fenómeno exige una reevaluación de las estrategias occidentales hacia China.
