En la futurista capital de Kazajistán, Astaná, el concesionario de automóviles Auyez Kabdygali planea una transformación significativa, pasando de importar vehículos europeos a vehículos eléctricos chinos. Kabdygali afirma que existe una demanda creciente de vehículos eléctricos chinos, tanto de clientes locales como de Rusia, debido a su precio competitivo y calidad. Esta tendencia refleja una creciente influencia de China en la región de Asia Central. Incluso su propio abuelo se ha convertido a esta nueva opción, habiendo realizado un pedido de un BYD Han, el modelo insignia de la marca. Planea recoger el vehículo en una terminal ubicada en la frontera con China. Este cambio en las preferencias de los consumidores señala un cambio importante en el panorama automotriz de Kazajistán y una mayor penetración del mercado chino.