Las autoridades chinas han iniciado una investigación tras recibir denuncias sobre el uso de formaldehído para mantener la frescura de los repollos destinados al consumo público. Este producto químico, usualmente empleado en la conservación de especímenes biológicos y en la fabricación de resinas, es tóxico para los humanos. Las autoridades no han revelado la ubicación específica donde se detectó esta práctica ilegal, ni la magnitud del problema. La investigación busca determinar si la utilización de formaldehído es un caso aislado o una práctica más extendida en la industria agrícola. El formaldehído representa un riesgo significativo para la salud si se ingiere, pudiendo causar irritación, problemas respiratorios y, en casos severos, cáncer. Se espera que los resultados de la investigación se hagan públicos en los próximos días, y se tomarán medidas contra los responsables si se confirman las acusaciones.