La propuesta de extender la implementación de los Sistemas Locales de Educación Pública (SLEP) hasta 2040 ha reabierto el debate sobre la transferencia de escuelas municipales. Ramón Jara argumenta que la discusión no debe limitarse a la velocidad del proceso, sino enfocarse en el estado real de los establecimientos educativos al ser traspasados. Uno de los principales puntos de preocupación son las deudas que los SLEP podrían heredar, junto con problemas de infraestructura y administrativos. Se cuestiona si los nuevos sostenedores recibirán escuelas en condiciones óptimas para garantizar la calidad de la educación. El análisis de Jara destaca la necesidad de una evaluación exhaustiva de las responsabilidades financieras y operativas antes de continuar con la recalendarización. En definitiva, se plantea que una transición exitosa requiere abordar integralmente las problemáticas existentes.