El artículo aborda la crítica situación de salud que enfrentan los niños y niñas institucionalizados. Se denuncia una deuda histórica del Estado en garantizar el bienestar de este grupo vulnerable. El texto analiza las deficiencias en la atención médica y el seguimiento de los casos. Se destaca la falta de recursos y la burocracia que obstaculizan el acceso a tratamientos oportunos. La investigación pone de relieve la negligencia sistémica en los centros de acogida. Finalmente, se hace un llamado urgente a reformar las políticas públicas de salud infantil. El objetivo es asegurar que la institucionalización no signifique el abandono sanitario.