Un padre en Brasil se alarmó al escuchar a su hijo de 8 años, víctima de violencia escolar, justificar el maltrato con la frase "Yo también provoqué, yo me lo merecí". El niño, aparentemente, internalizó una aceptación de la agresión como respuesta a su propio comportamiento. La escuela minimizó la situación, argumentando que este tipo de comentarios son parte del desarrollo infantil. Esta respuesta ha generado preocupación en el padre, quien teme que se esté normalizando la violencia entre los niños. El caso plantea interrogantes sobre el abordaje de la violencia escolar y la importancia de la educación en valores y el respeto mutuo. Expertos sugieren que la justificación de la violencia, incluso por parte de la víctima, requiere atención y diálogo para comprender las dinámicas subyacentes y prevenir futuros incidentes. La situación destaca la necesidad de una mayor sensibilidad y respuesta proactiva por parte de las instituciones educativas ante casos de violencia.