En junio de 2016, 14 niños de familias de bajos recursos de Moscú fallecieron ahogados en el lago Säämäjärvi, en Karelia, durante un campamento de verano. El viaje al campamento fue un regalo del Departamento de Trabajo y Protección Social de Moscú. Testigos relatan haber escuchado gritos de auxilio provenientes del lago, incluyendo las palabras de uno de los niños, Vsevolod Zaslonovin, de 12 años, antes de su muerte. El abogado de las familias, Dmitri Lapin, relató haber tenido un sueño premonitorio antes de conocer el caso. La tragedia ha dejado una profunda consternación y ha generado interrogantes sobre las medidas de seguridad en el campamento. Las circunstancias exactas que llevaron al accidente aún son objeto de investigación y debate. El incidente se recuerda como una de las peores tragedias infantiles en la historia reciente de Rusia.
