Cientos de migrantes se manifestaron en la playa de Ceuta, exigiendo asilo a las autoridades españolas. Simultáneamente, las fuerzas de seguridad marroquíes detuvieron a cientos de personas que intentaban llegar a la ciudad autónoma por tierra y mar. La protesta se produce tras un intento masivo de cruce de aproximadamente 72.000 personas a principios de julio, que resultó en la muerte de al menos 141. Si bien la mayoría regresó a Marruecos, unos pocos miles permanecen en Ceuta, causando una presión significativa sobre los recursos locales. El sistema de salud de Ceuta está sufriendo, con trabajadores agotados y migrantes durmiendo a la intemperie, lo que ha provocado brotes de enfermedades como diarrea y sarna. Las autoridades reconocen la tensión, pero aseguran que la atención médica para los residentes locales no se ha visto afectada, priorizando la creación de centros de acogida seguros. Los servicios de emergencia también han atendido a víctimas de agresiones sexuales.