El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido el apego a la legalidad frente a la reciente entrada masiva de inmigrantes en Ceuta, negando que el ejecutivo central recibiera alertas previas significativas. Esta declaración se produce tras una situación tensa en la ciudad autónoma, donde miles de personas entraron en territorio español. Paralelamente, la Policía Nacional dispersó a grupos de personas identificadas como ultra utilizando gases lacrimógenos y balas de goma cerca del Congreso de los Diputados. Sánchez enfatizó que una democracia se fortalece respetando el estado de derecho, no eludiéndolo. La situación en Ceuta ha generado debate político y tensiones con Marruecos. El gobierno se mantiene firme en su postura de abordar el problema migratorio dentro del marco legal. Los incidentes cerca del Congreso sugieren un aumento de la polarización política en el país.

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