Los pescadores de Caparica, Portugal, denuncian la creciente dificultad para ejercer su oficio debido a la reducción del espacio disponible en la playa. La escasez de arena, agravada por la erosión costera, se combina con la proliferación de concesiones a bares, restaurantes y escuelas de surf. Esta situación limita significativamente el área donde pueden trabajar, afectando su actividad económica tradicional. Antiguamente con dominio sobre la playa, los pescadores ahora se ven desplazados por otros usos comerciales y recreativos. La falta de espacio dificulta el varado de embarcaciones y el mantenimiento de las artes de pesca. Las autoridades locales aún no han presentado soluciones definitivas para abordar este problema que amenaza el sustento de la comunidad pesquera. La situación genera preocupación por el futuro de la pesca artesanal en la región.
