La adquisición por parte de Canadá de aviones de vigilancia GlobalEye de Saab podría enfrentar obstáculos debido a la tecnología estadounidense. Para una integración completa del avión en el sistema de defensa aeroespacial NORAD, se requeriría acceso a tecnología de comunicaciones sigilosas de Estados Unidos, la cual nunca ha sido compartida con fabricantes extranjeros. Expertos señalan que esta situación plantea desafíos operativos, políticos y técnicos significativos. La dependencia de tecnología estadounidense para la interoperabilidad completa podría complicar el despliegue efectivo del GlobalEye. La decisión de Ottawa ha generado preocupación en Washington sobre la protección de esta tecnología sensible. El debate se centra en si Estados Unidos cederá en su postura y permitirá el acceso a esta tecnología a Saab, o si Canadá deberá buscar soluciones alternativas. La resolución de este asunto impactará directamente la capacidad de defensa aérea de Canadá y la cooperación binacional dentro de NORAD.