Canadá y Estados Unidos se encuentran en una prolongada disputa comercial que va más allá de productos tradicionales como lácteos o autopartes. El centro del conflicto actual reside en las plataformas de *streaming* estadounidenses, como Netflix y Disney Plus. Canadá busca que estas compañías promuevan y financien contenido producido en el país. Esta demanda canadiense busca proteger y fomentar la industria cultural local frente a la creciente dominación de la producción estadounidense. El gobierno canadiense argumenta que las plataformas se benefician de su mercado y deben contribuir a su diversidad cultural. Las negociaciones continúan para alcanzar un acuerdo que satisfaga los intereses de ambas naciones, pero la diferencia de perspectivas persiste. La resolución de este conflicto podría sentar un precedente importante para la regulación del contenido en *streaming* a nivel internacional.