La situación en Camerún se caracteriza por un creciente desorden urbano, donde los ciudadanos se ven obligados a adaptarse a un "sistema D" – una economía informal y soluciones improvisadas – debido a la falta de planificación y servicios públicos eficientes. Este fenómeno se manifiesta en la ocupación de aceras por vendedores ambulantes, el tráfico caótico y la construcción descontrolada en áreas verdes. La acumulación de basura en las intersecciones agrava aún más el problema, reflejando una crisis de infraestructura y gestión urbana. Los residentes se ven forzados a crear sus propias soluciones para la vida diaria, mientras que las ciudades luchan contra la degradación y la falta de orden. Esta situación plantea serias preocupaciones sobre la calidad de vida y el futuro desarrollo urbano del país. El auge del "sistema D" es tanto una consecuencia como un agravante de la falta de oportunidades formales y un gobierno local sobrepasado.