B. Sène, un conductor de autobús que trabaja en la estación de autobuses de Thiès, ha sido condenado a ocho meses de prisión por agredir a su compañero A. Ndiaye. Los hechos ocurrieron cuando A. Ndiaye se disponía a rezar y B. Sène le prohibió pronunciar “Allahou Akbar” en el lugar, amenazándolo. Ante la negativa de A. Ndiaye a ceder a las provocaciones y el inicio de su oración, B. Sène lo golpeó violentamente con una piedra en el ojo, causándole una incapacidad temporal para trabajar de 40 días. Inicialmente, el acusado negó los hechos, pero finalmente admitió su responsabilidad al ser confrontado con las pruebas y los testimonios de los vecinos. El fiscal había solicitado una pena de seis meses de prisión, pero el tribunal, considerando la gravedad de los hechos, impuso una pena más severa de ocho meses de prisión efectiva. El incidente resalta preocupaciones sobre la tolerancia religiosa en Thiès.

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