Un conductor de autobús escolar en el centro de Taiwán es sospechoso de haber agredido sexualmente a cinco mujeres y de haberles transmitido el virus de inmunodeficiencia humana (VIH). Las víctimas fueron contactadas y se les ofreció apoyo médico y psicológico. Las autoridades sanitarias taiwanesas, encabezadas por Luo Yi-jun, han confirmado los casos y están rastreando posibles contactos adicionales. Se ha enfatizado que, aunque las afectadas necesitarán medicación antirretroviral de por vida, podrán tener hijos si mantienen una carga viral indetectable gracias al tratamiento (U=U). La investigación se centra en las prácticas del conductor, quien aparentemente se hacía pasar por un líder religioso. Las autoridades instan a cualquier persona con información relevante a que se ponga en contacto con la policía.
