Bulgaria enfrenta un creciente riesgo de degradación del suelo y pérdida de fertilidad, aunque no se está convirtiendo en desierto. Alrededor del 30% del territorio nacional es vulnerable a este fenómeno, con ciertas regiones particularmente afectadas. La sequía es un factor clave en este proceso, exacerbando la degradación de la tierra. Expertos advierten que la conservación del suelo es fundamental para garantizar la seguridad alimentaria del país. La situación exige medidas urgentes para mitigar los efectos de la sequía y proteger los recursos agrícolas. Se están evaluando estrategias para la gestión sostenible del suelo y la adaptación al cambio climático. La pérdida de fertilidad del suelo podría tener consecuencias significativas para la agricultura y la economía búlgaras.