El presidente Muhammadu Buhari designó el 12 de junio como el Día de la Democracia en Nigeria, una decisión que, según analistas, responde a cálculos políticos más que a convicciones ideológicas. Anteriormente, Buhari nunca se pronunció públicamente en contra de la anulación de las elecciones presidenciales de 1993, celebradas el 12 de junio. Este cambio de postura se produjo en 2018, en vísperas de su campaña para la reelección. La medida ha sido interpretada como un intento de mejorar su imagen pública y obtener apoyo electoral. Críticos argumentan que la conmemoración actual carece de autenticidad y se percibe como una glorificación de una democracia superficial. El autor sugiere que la motivación detrás de la decisión es principalmente autointeresada, más que un genuino compromiso con los principios democráticos en Nigeria.
