El Congreso de Argentina enfrenta una compleja situación con al menos 22 bloques parlamentarios. Esta fragmentación es resultado de la división de bancadas, impulsada por la formación de nuevos partidos y la migración de legisladores buscando evitar ser considerados transfuguismo. La proliferación de bloques dificulta la negociación y aprobación del presupuesto nacional, ya que implica coordinar con una amplia gama de intereses. Este panorama se complica aún más en el contexto de distintos intereses electorales que buscan posicionarse de cara a las próximas elecciones. La discusión presupuestaria se desarrollará en un ambiente de constante negociación y acomodo político. Se anticipa un debate extenso y desafiante debido a la necesidad de construir consensos entre las diversas fuerzas políticas.