El Gran Premio de Brno se desarrolló en condiciones de calor sofocante, con temperaturas que alcanzaron los 36 grados Celsius en el aire y casi 60 grados en el asfalto. Estas temperaturas extremas llevaron a la mayoría de los equipos y pilotos a optar por neumáticos traseros blandos para mejorar el agarre y afrontar el sprint. Francesco Bagnaia se alzó con la victoria en estas difíciles circunstancias. En Moto2, el piloto Salač logró una destacada posición, saliendo desde la primera fila para la carrera. El circuito de Brno se convirtió en un desafío adicional para los competidores debido al intenso calor. La elección de neumáticos fue crucial para el rendimiento de los pilotos en la pista.
