Han transcurrido diez años desde el referéndum en el que la mayoría de los votantes británicos optaron por abandonar la Unión Europea. A pesar de la salida del Reino Unido, el inglés continúa siendo el idioma de trabajo predominante en el Parlamento Europeo. Sin embargo, su uso ha disminuido en calidad y fluidez, generando desafíos en la comunicación interna. La pregunta central ahora se centra en la perspectiva de los dos últimos eurodiputados británicos que aún permanecen en la institución. Estos representantes ofrecen una visión única sobre las consecuencias del Brexit y el impacto lingüístico en la UE. Su testimonio arroja luz sobre la adaptación de la Unión Europea a una nueva realidad sin la presencia activa del Reino Unido. El debate sobre el futuro del inglés como lengua franca en la UE se mantiene abierto.