Un estudio del Centro Integral de Cáncer de los Países Bajos (IKNL) y la Universidad de Twente revela que un número insuficiente de pacientes con cáncer de mama recibe una prueba genética crucial para determinar la necesidad de quimioterapia. En 2024, solo un tercio de las pacientes elegibles se sometió a las pruebas MammaPrint y Oncotype DX, que analizan los genes del tumor para predecir el riesgo de recurrencia. La falta de esta información podría estar llevando a que muchas mujeres reciban quimioterapia sin necesidad, con los efectos secundarios asociados. Desde que las aseguradoras cubren el coste de las pruebas en 2023, el porcentaje de pacientes que se las realiza ha aumentado del 9% al 37%, pero aún así, dos tercios de las elegibles no se las realizan. Los investigadores estiman que en 2024, alrededor de mil mujeres podrían haberse beneficiado de la prueba. Los resultados muestran que las pacientes con alto riesgo de metástasis reciben quimioterapia en más del 80% de los casos, mientras que las de bajo riesgo, en menos del 10%.