Las empresas de inteligencia artificial están experimentando un crecimiento y una influencia sin precedentes, lo que ha generado un debate sobre su regulación y modelo operativo. Incluso sus propios fundadores están considerando la necesidad de un trato diferenciado en comparación con las empresas tradicionales. Esta reflexión surge ante la magnitud del poder que concentran estas compañías y su impacto en la sociedad. Se plantea si el modelo capitalista actual es el más adecuado para gestionar este tipo de empresas. La discusión se centra en la búsqueda de alternativas que permitan equilibrar la innovación con el bienestar social. Este cambio de perspectiva podría conducir a la adopción de políticas con elementos de carácter socialista en el sector tecnológico. La creciente conciencia sobre la responsabilidad social de estas empresas impulsa esta transformación.