Ben Cohen, cofundador de Ben & Jerry's, ha expresado su preocupación por la dirección que está tomando la marca bajo la propiedad de Unilever. Cohen afirma que Unilever le impide criticar abiertamente al expresidente Donald Trump, limitando la libertad de expresión de la empresa. Esta situación contrasta con la postura anterior de Ben & Jerry's, conocida por su activismo social y político. El fundador considera que las restricciones impuestas por Unilever están dañando la integridad y el propósito original de la marca. Cohen ha manifestado su frustración por la falta de independencia en la toma de decisiones. La disputa se centra en la capacidad de la marca para mantener sus valores progresistas bajo la nueva administración. Esta controversia plantea interrogantes sobre el futuro del activismo corporativo y la autonomía de las marcas adquiridas.