Un padre belga de 66 años ha sido víctima de un robo de 5.000 euros de la cuenta bancaria de su hija con discapacidad. A pesar de no haber compartido información confidencial, los fondos fueron sustraídos sin su consentimiento. El hombre denuncia la falta de apoyo por parte de su entidad bancaria para resolver la situación. Las autoridades investigan cómo se produjo el acceso a la cuenta. El caso pone de manifiesto la vulnerabilidad de las cuentas bancarias, incluso sin una aparente negligencia del titular. La familia se enfrenta ahora a dificultades económicas debido a la pérdida de estos fondos destinados a las necesidades de la hija. Se insta a la banca a reforzar la seguridad y a ofrecer una mejor asistencia a las víctimas de fraude.