Nuevos disturbios estallaron en las afueras de Belfast, Irlanda del Norte, con enfrentamientos entre manifestantes y la policía. Cerca de 200 personas se congregaron en Newtownabbey, lanzando piedras, ladrillos y botellas a las fuerzas del orden, además de incendiar vehículos y barricadas en la vía pública. La policía respondió utilizando cañones de agua para dispersar a los manifestantes. Los incidentes se producen tras una ola de violencia relacionada con un ataque con arma blanca perpetrado por un hombre sudanés que dejó a una persona gravemente herida. Como precaución, algunas escuelas y empresas cerraron anticipadamente y el transporte público fue suspendido. La situación sigue tensa y las autoridades han incrementado la presencia policial en la zona.