El objetivo fundamental de cualquier sistema tributario es reducir la desigualdad social mediante la recaudación de impuestos a los sectores más ricos. Estos fondos deberían garantizar servicios estatales básicos para las poblaciones marginadas y empobrecidas. Sin embargo, la realidad en Bangladés muestra una tendencia opuesta a este principio. Las personas con menores ingresos están soportando la mayor carga fiscal debido a la amplia red de impuestos indirectos. Mientras tanto, los sectores de altos ingresos disponen de diversas estrategias y vacíos legales para evadir sus obligaciones tributarias. Esta situación genera un desequilibrio donde el Estado parece centrar su presión recaudatoria en los más vulnerables. En consecuencia, el sistema actual no logra mitigar la brecha económica del país.
