El equipo de fútbol de la Policía de Baluchistán, campeón de la Copa del Ministro Principal en 2022 y de los Juegos Nacionales en 2023, ha sido reasignado a tareas policiales regulares. Jugadores destacados, como Hamza, ahora patrullan calles y custodian puntos de control en lugar de competir. Este despliegue ha generado frustración entre los atletas, quienes temen el fin de sus carreras deportivas. El programa deportivo de la policía de Baluchistán permitía a los atletas unirse a la fuerza a través de pruebas deportivas, obteniendo un salario gubernamental y enfocándose principalmente en su disciplina. Sin embargo, la reciente reasignación prioriza las necesidades de seguridad sobre el desarrollo deportivo. A pesar de la pasión por el fútbol en Baluchistán, evidenciada por el seguimiento de la Copa del Mundo y la Copa del Ministro Principal, el futuro del equipo policial como fuerza competitiva es incierto. La situación plantea interrogantes sobre el apoyo a los atletas y el equilibrio entre seguridad y deporte en la provincia.
