Los países árabes del Golfo están rastreando células iraníes en sus territorios debido a las hostilidades actuales. El objetivo es detener a espías que podrían transmitir información sensible que amenace la seguridad nacional. Recientemente, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos y Bahrein han llevado a cabo diversas detenciones. En el caso específico de Bahrein, tres personas fueron condenadas a cadena perpetua el pasado 15 de julio. Se les acusa de trabajar para los Guardianes de la Revolución, el brazo ideológico del régimen iraní. Además, otras diez personas recibieron penas de prisión de hasta cinco años. Sin embargo, el uso de torturas y la pérdida de nacionalidad generan dudas sobre las verdaderas motivaciones de estas operaciones.

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