La fiscalía austríaca ha presentado una nueva acusación contra antiguos funcionarios, incluyendo Johann Grasser, por presuntas irregularidades en la declaración de ingresos relacionados con sobornos. Se les acusa a Meischberger y Hochegger de no haber revelado su conexión como testaferros de Grasser en sus autodenuncias previas. La fiscalía argumenta que estas autodenuncias fueron incompletas y omitieron información crucial sobre el origen y destino de los fondos. La investigación se centra en la presunta ocultación de dinero proveniente de actividades ilícitas. Esta nueva acusación podría reabrir el caso y llevar a un juicio. Las autoridades buscan esclarecer la red de testaferros y la magnitud total de los fondos no declarados. Se espera que el proceso judicial arroje luz sobre las prácticas de corrupción en el pasado reciente de Austria.
