El gobierno australiano y el estado de Nueva Gales del Sur (NSW) acordaron un rescate para una fundición de aluminio que costará a los contribuyentes 2.500 millones de dólares en los próximos diez años. El acuerdo implica una división equitativa de los costos entre la Commonwealth y NSW. Rio Tinto, la empresa operadora, contribuirá con al menos 1.100 millones de dólares. Estos fondos se destinarán a reducir el consumo de energía de la fundición y a la transición hacia fuentes de energía renovables. El objetivo principal es asegurar la continuidad operativa de la fundición y proteger los empleos asociados. El acuerdo representa una significativa inversión pública para modernizar la infraestructura energética de la instalación y promover la sostenibilidad ambiental. Se espera que esta medida impulse la competitividad de la fundición a largo plazo.

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