El acuerdo AUKUS está generando un creciente descontento público, según análisis recientes. La administración subestima la influencia de su postura complaciente frente al pacto en su actual baja popularidad. Críticos argumentan que la aceptación pasiva del gobierno ante AUKUS alimenta la insatisfacción ciudadana. Esta percepción negativa impacta en la imagen general del ejecutivo y sus políticas. Expertos señalan que la falta de una defensa robusta de los intereses nacionales en el acuerdo contribuye a la erosión de la confianza pública. La situación plantea desafíos para la gobernabilidad y la legitimidad de las decisiones en materia de defensa y política exterior.