Una inusual convergencia entre la oposición liderada por Patricia Bullrich y sectores del kirchnerismo en el Senado ha frustrado los intentos de avanzar con un proyecto que podría haber llevado a la interpelación del Jefe de Gabinete. La clave reside en una reinterpretación del artículo 101 de la Constitución Nacional, que regula las mociones de interpelación, censura y remoción de funcionarios. Esta relectura, acordada en comisiones, busca evitar la aprobación del proyecto con la mayoría requerida de dos tercios. La maniobra se concretó en el marco de la crisis generada por las declaraciones del vocero presidencial, Manuel Adorni. Aunque el proyecto aún no cuenta con dictamen, la alianza estratégica impide su avance en la sesión del jueves 25. Esta situación evidencia un panorama político complejo y la búsqueda de equilibrios de poder en el Congreso. La redefinición del artículo constitucional podría tener implicaciones significativas en el futuro de las herramientas de control parlamentario.
