El gobierno argentino inició esta semana un nuevo protocolo para la regulación de semillas, buscando agilizar la aprobación de eventos biotecnológicos patentados. La medida elimina obstáculos previos relacionados con la patentabilidad, con el objetivo de modernizar el marco legal. Paralelamente, se ha abierto una mesa de diálogo con representantes de entidades rurales y empresas semilleras para abordar las diferencias existentes. El objetivo principal es impulsar la creación de una nueva Ley de Semillas que promueva la innovación y la competitividad en el sector. Además, se busca avanzar en la adhesión de Argentina al convenio UPOV 91, un tratado internacional sobre la protección de variedades vegetales. La iniciativa busca equilibrar la protección de la propiedad intelectual con los intereses de productores y el acceso a semillas mejoradas. Las negociaciones con el sector privado se centran en superar las divergencias pendientes para lograr un consenso en la nueva legislación.