Grupos xenófobos en Sudáfrica han sido criticados por su falta de atención a problemas centrales como la corrupción estatal y el fraude corporativo. Analistas señalan que esta indiferencia revela una renuencia a enfrentar las causas profundas de los desafíos de desarrollo del país. En lugar de enfocarse en la corrupción de alto nivel, estos movimientos dirigen su atención hacia la población extranjera. Esta estrategia, según observadores, es una forma de evitar confrontar a los verdaderos responsables de los problemas económicos y sociales. La crítica sugiere que esta postura es cobarde y desvía la atención de las soluciones reales. La falta de valentía para abordar la corrupción sistémica obstaculiza el progreso y la estabilidad en Sudáfrica. Se argumenta que la xenofobia es un síntoma, no una causa, de los problemas del país.
