Hace 500 años, el Estrecho de Ormuz era un punto estratégico controlado por los portugueses. Para navegar por estas aguas, los barcos debían obtener un documento llamado ‘Kartaz’, una licencia obligatoria. El Kartaz no era simplemente un arancel, sino una herramienta multifacética que combinaba funciones de aduana, tributo y control de seguridad marítima. Esta práctica permitía a los portugueses regular el tráfico marítimo y el comercio en la región, consolidando su poder. El uso del Kartaz representaba una forma efectiva de ejercer dominio sobre la navegación y los recursos del área. Su implementación demostró la inteligencia estratégica portuguesa para mantener el control en un punto vital de las rutas comerciales.