Un fermento ancestral, conocido como “oro blanco”, está ganando atención por sus notables beneficios para la salud. Este alimento, compuesto por hasta 60 cepas de bacterias y levaduras, ofrece un apoyo significativo a la flora intestinal. Su consumo regular puede mejorar la digestión, fortalecer el sistema inmunológico y optimizar el metabolismo. Investigaciones preliminares sugieren que este fermento podría ser una herramienta valiosa para abordar problemas digestivos y promover el bienestar general. La diversidad de cepas presentes en el “oro blanco” contribuye a un equilibrio saludable en el intestino. Su potencial reside en la capacidad de restaurar y mantener un microbioma intestinal diverso y robusto.