Las aerolíneas exigen a los pasajeros subir los parasoles durante el despegue y el aterrizaje como medida de seguridad estándar. Esta regulación, aunque a veces percibida como inconveniente, es crucial para permitir a la tripulación de cabina evaluar rápidamente el exterior de la aeronave en caso de emergencia. La visibilidad sin obstrucciones ayuda a identificar posibles peligros, como fuego o daños en el motor. Los pilotos explican que este procedimiento forma parte de un protocolo más amplio para garantizar que los pasajeros estén preparados y conscientes de su entorno. La medida facilita también la observación del estado del avión por parte del personal de seguridad. La publicación polaca Onet, perteneciente al grupo Ringier, destaca la importancia de estas normas para la seguridad de todos a bordo.