El avance de la inteligencia artificial ha transformado la manera en que resolvemos problemas técnicos, permitiendo que los usuarios realicen tareas sin ayuda externa. Esta tendencia genera una sensación de autosuficiencia que desplaza la necesidad de contratar a profesionales especializados. Sin embargo, este fenómeno conlleva un riesgo significativo para el mercado laboral de los expertos. Al reducirse la demanda de sus servicios, muchos especialistas podrían verse obligados a abandonar sus profesiones. El texto advierte que la dependencia de la IA podría eliminar la disponibilidad de mano de obra cualificada. En consecuencia, el usuario podría enfrentar una crisis de asistencia técnica en el futuro. Así, la comodidad inmediata de la tecnología podría resultar en una carencia crítica de expertos reales cuando sean verdaderamente necesarios.