Investigadores exploran la posibilidad de crear avatares digitales basados en inteligencia artificial que permitan a las personas "vivir" después de la muerte. El concepto implica replicar la personalidad y el estilo de comunicación de un individuo utilizando tecnologías como Chat GPT. Según Carl Öhman, investigador de la Universidad de Uppsala, la clave reside en la capacidad de la IA para reproducir patrones individuales. La idea ha generado interés entre aquellos que consideran la posibilidad de mantener una presencia digital póstuma. Aunque aún en desarrollo, la tecnología plantea interrogantes éticos y filosóficos sobre la identidad y la mortalidad. Esta innovación podría transformar la forma en que concebimos el legado digital y la memoria. La investigación se centra en cómo la IA puede capturar y emular la esencia de una persona.