Mary Vej Foss, experta en el tema, argumenta que la inteligencia artificial (IA) no necesariamente amplificará las voces de grupos marginados en el debate público. Contrario a la creencia popular, la IA podría reforzar la percepción de que sus propias opiniones carecen de valor. La autora señala que delegar la redacción de artículos de opinión a herramientas como ChatGPT no fomenta una mayor diversidad de perspectivas. En lugar de empoderar a individuos, la IA podría perpetuar la sensación de insuficiencia y silenciar aún más a quienes ya tienen dificultades para ser escuchados. Se cuestiona si la facilidad de generar textos con IA realmente promueve una participación más inclusiva y auténtica en el debate público. La reflexión apunta a la necesidad de considerar los efectos psicológicos y sociales de la IA en la expresión individual y colectiva.